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Doña Amparito, como cariñosamente la conocen
en su pueblo, es propietaria de Embutidos
Amparito en la ciudad de Cojutepeque, además
fue una de las primeras usuarias del Programa de
Crédito Popular.
Inició el trabajo de elaboración de embutidos
gracias a que aprendió de su madre. Cuando se
casó a sus 14 años, tuvo la necesidad de trabajar
por su cuenta y fue un día como acudió a Don
Pedro Angel, que en el año 52 era el Gerente de
la Caja, y le otorgó su primer crédito para iniciar
el negocio.“25 colones”, ahora $ 2.86 Desde ese
entonces, la relación con la Caja ha sido de
mutua confianza, trabajando cada vez con
cantidades mayores.
Nos cuenta que inició su negocio vendiendo los
tradicionales chorizos en un canasto desde las
4:00 a.m., a la orilla de la Carretera Panamericana,
hora en que comenzaba el tráfico de los buses
que venían de Honduras. Un cerco era su local.
Con su primer préstamo compró más materia
prima para la elaboración de sus chorizos e
incrementar la venta y luego alquiló un pedacito
de terreno para poner el negocio.
Su dedicación y esfuerzo fueron los elementos
esenciales para que el negocio fuera creciendo.
Gracias al apoyo y confianza recibida de la Caja
de Crédito, ha podido sacar adelante a sus 5
hijos, comprar el terreno donde estableció su
negocio, construir su casa y agrandar el local,
comprar “freezers”, vitrinas y otros equipos
necesarios para su negocio.
Doña Amparito dice que lo más importante
para ella era ganarse la confianza de la Caja, por
lo que siempre se preocupó por pagar todos los
días para cuidar su crédito. |