FEDECRÉDITO
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Las Necesidades de los clientes son nuestra guía de actuación

En el año de 1938 se dio el primer paso para la organización de las Cajas de Crédito en El Salvador, cuando la Asociación Cafetalera dispuso hacer el Primer Censo Nacional del Café, encomendando este trabajo a un grupo de jóvenes estudiantes de Agronomía, dirigidos por el Doctor Alfonso Rochac.

Este grupo de jóvenes recorrió durante tres meses, cantón por cantón todo el país, conociendo así las dificultades de los pequeños productores y agricultores, para realizar sus actividades.

El Banco Hipotecario conducido en esta época por Don Héctor Herrera, el Dr. Alfonso Rochac, Don Emilio Herodier, Don Francisco Altschul Peña y otros distinguidos caballeros, fundaron el día 20 de octubre de 1940, la primera Cooperativa de Crédito en la Ciudad de Izalco.

Los frutos obtenidos por la primera entidad, despertaron tanto interés y esperanza, que a los pocos meses se diseminó la idea, dando como resultado la fundación de 15 Cajas más y el 10 de febrero de 1943, surge a la vida, la Federación de Cajas de Crédito.

En esta década nace uno de los servicios de mayor importancia en la historia de nuestro Sistema, el "Crédito Popular", cuyo propósito es el de proporcionar capital de trabajo a los pequeños comerciantes de los mercados de la República y permitirles, mediante un programa de ahorro paralelo al préstamo, la formación de su propio capital de trabajo; también en esta década nace el servicio de "Préstamos para Funcionarios y Empleados", desarrollado por FEDECRÉDITO por encargo del Estado, que tenía como propósito principal, contribuir al equilibrio del presupuesto del empleado, tanto del sector público como del sector privado.

De esta manera las Cajas de Crédito son las entidades fundadoras de las micro finanzas en El Salvador.

El prestigio del Sistema trascendió fuera de las fronteras patrias, llegándose a obtener en el año de 1962, un crédito de 5 Millones de Colones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para intermediar, directamente, recursos para los sectores más necesitados. Conscientes de que el modelo desarrollado podría servir a otros países, la Junta de Gobierno de la Federación, acordó designar al año de 1968 "Año del Sistema del Crédito Rural", realizando en el mes de octubre, "El Seminario Latinoamericano sobre Crédito Rural" que tuvo un éxito sin precedentes.

El Sistema de Crédito Rural, integrado a esta altura por la Federación y 40 Cajas distribuidas en todo el país, otorgó durante el año 1977, créditos por más de 88 millones de colones, contribuyendo así al desarrollo económico y social; aumentando la producción; creando nuevas fuentes de trabajo y mejorando el ingreso de la familia salvadoreña. En la celebración del trigésimo cuarto aniversario de fundación de FEDECRÉDITO, el Dr. Alfonso Rochac mencionó palabras que merecen ser recordadas: " El Salvador cuenta con un Sistema de crédito cooperativo, ajustado a su idiosincrasia; no es perfecto como obra de hombres y de humanos, pero si, tiene todas las bases para superarse, esto es muy fácil decirlo, todo depende de las Directivas, tanto de la Federación como de cada una de sus cooperativas, de su personal, o sea, de ustedes mismos, de la mística de trabajo, de respetar los principios de Cooperación, equilibrio, honestidad, neutralidad política y del respeto a la personalidad de cada uno. Esta será la obra de ustedes".

Durante este período se fundaron 19 Cajas de Crédito, llegando a totalizar 61 en el país. La madurez alcanzada por el sistema, permitió que durante la década de los 80, a pesar del conflicto armado y de los fenómenos adversos de la naturaleza, cada una de las entidades se constituyeran en el principal pilar de las familias más necesitadas, ya que en ningún momento se suspendieron los servicios financieros, además, se movilizaron los insumos necesarios para mantener la producción de alimentos en el país, se crearon programas para dar trabajo a las familias desplazadas y se trabajó incansablemente por llevar ayuda a las víctimas de las sequías y el terremoto de 1986.

Por eso podemos decir con la frente en alto, que el ser socio de nuestro SISTEMA no significa solamente ser dueño de una acción de diez colones, sino que significa pertenecer a una comunidad identificada con el ideario de nuestros fundadores, comprometida en resolver las dificultades de nuestros semejantes.

La Ley del Crédito Rural cedió su paso a la Ley de Cajas de Crédito y de Bancos de los Trabajadores, convirtiendo a las entidades socias en únicas propietarias del patrimonio de su federación, se retorna la autonomía administrativa a las Cajas de Crédito y permite la incorporación a nuestro sistema a los Bancos de los Trabajadores. Estos aspectos marcan el inicio de una nueva era de crecimiento empresarial.

El año de 1991 ve nacer al Primer Banco de los Trabajadores , inmediatamente después se fundan 6 Bancos más y para atender al inmenso sector de los mercados de San Salvador, se crea la Caja Metropolitana. En este período, las Cajas y los Bancos han logrado un desarrollo muy importante en todas las áreas, y la federación se consolida como una entidad financiera de segundo piso, especializada en el sector, que se gana la confianza y el reconocimiento de diversos sectores del país.

Con el advenimiento del nuevo milenio, la Asamblea Legislativa aprobó la Ley de Intermediarios Financieros no Bancarios, que incorpora los más modernos conceptos de la intermediación financiera. Nuestro sistema, se prepara para el nuevo ambiente de negocios, iniciando el Proyecto de Fortalecimiento Institucional, con miras a potenciar sus capacidades para, nuevamente estar en posición de apoyar a los sectores más vulnerables, para que se incorporen a las nuevas corrientes marcadas por la globalización de las economías.

El Proyecto de Fortalecimiento Institucional, que se está realizando en el SISTEMA FEDECRÉDITO, tiene como elemento clave, el Valor de la Integración, que no podemos definirla simplemente como formar una red financiera que una a nuestras instituciones o únicamente como el hecho de pertenecer a una misma Federación; el VALOR DE LA INTEGRACIÓN a nuestro juicio representa el compromiso de formar un sólo cuerpo, una sola mente y un solo sentir para combatir la pobreza de nuestro pueblo.